Uruguay-Chile cuatro años después
A pocos días de un nuevo Uruguay-Chile por Eliminatorias, resulta inevitable en la revisión histórica no detenerse en el último antecedente, del 18 de noviembre de 2007 en el Estadio Centenario. En aquel entonces el encuentro terminó 2-2, con goles de Luis Suárez y Sebastián Abreu por la celeste, y Marcelo Salas en dos ocasiones para la roja, pero la mayoría del público futbolero recuerda más otros episodios vinculados a aquel compromiso que los autores de los tantos.
Cinco meses después, en abril de 2008, se destapó la polémica con el affaire Sergio Pezzotta-Yosselem Rocamora. El árbitro argentino, encargado de dirigir aquel encuentro, fue recibido por un equipo de protocolo donde estaba la periodista uruguaya, a quien ya conocía desde antes y con quien mantenía un vínculo de íntima amistad. Sin embargo, y pese a que estuvo con él en el hotel Regency en la noche previa al partido, la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) niega que la haya contratado, por lo que el tema se llevó al plano legal, donde aun permanece.
Muchas versiones circularon en aquel entonces, y mucho se dijo sobre el trabajo del árbitro. Pezzotta le reconoció a Rocamora tras el encuentro y luego de ver la repetición por televisión, que no fue penal el que pitó a favor de los trasandinos, cometido por Diego Lugano en perjuicio de Matías Fernández y ejecutado a la red por Salas. Más allá de lo perjudicado que resultó el combinado uruguayo en ese encuentro, la noticia de que la AUF quiso sobornar al argentino recorrió el mundo, precisamente por el vínculo existente entre el juez y la periodista.
La AUF salió a desmentir el hecho y nunca reconoció la contratación de la entonces productora del programa Las Voces del Fútbol, cuando se emitía por Sport 890. Sin embargo, ella presentó pruebas y realizó un juicio penal que en 2010 fue archivado, luego de que la AUF la acusara por simulación de delito. Los hechos la llevaron a entablar una demanda que a fines de junio de este año entró en el Juzgado Civil de Séptimo Turno.
La misma plantea una indemnización de 50.000 dólares por daños y perjuicios, teniendo en cuenta el lucro cesante del trabajo perdido por Rocamora, así como también el daño moral padecido por declaraciones de autoridades del fútbol uruguayo. Además, padeció una discopatía degenerativa múltiple, que se agravó por el estado de stress que sufrió tras el escándalo.
En diálogo con Montevideo Portal, la periodista comentó que la obligaron a someterse a más de una resonancia magnética, además de tener que usar un corsé de manera permanente. Esta situación, además, minó su salud, al punto de caer en crisis de pánico, lo que hizo que el Banco de Previsión Social la jubilara por incapacidad física. Como si fuera poco, no se le permitió entrar al Estadio Centenario en el partido por Eliminatorias para el Mundial de Sudáfrica 2010 contra Argentina, pese a estar acreditada por un medio de la vecina orilla.
Hoy, la demanda civil sigue su curso y Rocamora es optimista pensando en un dictamen favorable. El 22 de diciembre tendrá una audiencia en la que se resolverá si empiezan a citar testigos, mientras la AUF sigue negando haberla contratado. La entidad rectora del fútbol uruguayo envió un escrito que fue rechazado, y podría tener que presentarse a declarar, así como también el propio Pezzotta.
Ante un nuevo Uruguay-Chile, las primeras sensaciones que le vienen a la mente a la periodista es "lástima por esa gente inescrupulosa que armó todo este teatro y vergüenza ajena de los abogados que en los juicios niegan todo, aun con más de 50 pruebas fehacientes, entre ellas a mi favor de parte de gente de la AUF. En la justicia no podés mentir, por lo menos eso dice la Constitución, y si frente a tanta prueba siguen negando todo, están también violando una conducta civil ante la Justicia. Me dan pena".
"Yo sigo igual, hasta el final, y lo que me sobra es fuerza y valor para enfrentar a quien quiera", agregó, y también hizo referencia al enfrentamiento entre charrúas y trasandinos del viernes a las 20 horas en el Centenario. "Como Bauzá y Sureda no me dejan entrar al Estadio en el sector de Uruguay, tendré que ir con amigos de Chile y cantar 'Chi Chi Chi, le le le'", dijo.
Respecto a la terna designada para dirigir el próximo Uruguay-Chile, opinó que "los árbitros son buenas personas ante todo, más allá de que mucha prensa los defenstra por alguna equivocación de hace años, El segundo asistente, Diego Bonfa, es un chico joven de 29 años que subió este año a internacional y es muy bueno. Yo los conozco a todos y me da bronca cuando gente que no sabe nada de arbitraje los critica, como si ellos fueran infalibles".
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